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Esta propuesta transita por un conjunto de obras (23) donde resuena uno de los cambios más importantes para el arte de nuestro tiempo y más aún para los museos de arte; el que va de la inexistencia de nombres femeninos a su presencia como sujeto activo.
Artistas incluidas: Ruth M. Anderson, María Ruiz Campins, Pilar Molinos, Victoria Gil, Lourdes Murillo, Laura Covarsí, María Jesús Manzanares, Lola Zoido, Ruth Morán, Helena Almeida, Priscila Monge, Tania Bruguera, Patricia Martín, Eva Lootz, Felicidad Moreno, Menchu Lamas y Susy Gómez
Estamos lejos de ahondar en las genealogías feministas del arte contemporáneo, las que inicia en 1971 el ¿Por qué no habido mujeres artistas? de Linda Nochlin, pero queremos dejar constancia de algunas (17) de esas mujeres, presentes y superando la condición objeto representado. Estas artistas, cada una con su propuesta, se insertan en el canon artístico de su tiempo, y si bien algunas han utilizado el cuerpo femenino como lugar de disidencia, otras exploran temas comunes a sus coetáneos, o trabajan desde la memoria y lo autorreferencial. Por encima de todo, se trata de reconocer la labor de las mujeres en la superación de los modelos de representación, también institucional, que tradicionalmente las han lastrado.
En esta sala, las únicas mujeres que se limitan a ser retratadas al modo convencional presentan una excepcionalidad que las convierte en arranque temporal de este itinerario: Máxima, Crescencia, Anita y Dolores son retratos de mujeres reales, pero son también imágenes tempranas producidas por una mujer, la pionera de la fotografía Ruth M. Anderson durante su presencia en Extremadura en 1928. |